VALLES DE ARICA

En medio del desierto, los Valles en Arica

En medio del desierto más árido del mundo, el verde de los valles de la región de Arica y Parinacota se convierten en un oasis. Sus frutos, colores, y su gente, los convierten en el destino ideal.

Noches con miles de estrellas, vestigios arqueológicos de más de 9 mil años de antigüedad, frutos deliciosos, una maravillosa flora y fauna y el calor de su gente son parte de los elementos que hacen de los valles de Arica un destino mágico en medio del desierto de Atacama, el más árido del mundo. Con un contraste de colores increíble en su entorno, los valles ofrecen una serie de panoramas y atractivos para todos los gustos, convirtiéndoles en un lugar ideal para recorrer y vacacionar en el extremo norte de Chile. Cada uno con características propias y especiales, Lluta, Azapa y Codpa son puntos imperdibles en el paso por Arica y Parinacota.

El valle de Azapa es el más cercano a la ciudad de Arica. Famoso por su producción de frutos tropicales como mangos, guayabas y maracuyá, la riqueza del valle de Azapa le da el estatus de oasis en el desierto. Su fruto más reconocido es la aceituna de Azapa, cuyo color violeta y sabor amargo ha sido reconocido como un sello de origen. A lo largo de sus 60 km, se encuentran numerosos sitios arqueológicos. Entre ellos, destaca el Cerro Sagrado, con geoglifos ubicados en la pampa Alto Ramírez, los que datan de al menos 600 años. En el cerro Sombrero, los geoglifos de Atoka representan la cotidianeidad de hace cientos de años. El mirador de Las Llosyas permite una visión panorámica del Valle de Azapa.

En el valle se encuentra además el Museo Arqueológico de San Miguel de Azapa, a cargo de la Universidad de Tarapacá. El museo alberga momias chinchorro, las más antiguas del mundo, expresiones de la cultura de los habitantes de la zona norte de Chile en el 7000 a.C. El museo se encuentra cerca del pueblo de San Miguel de Azapa, a 12 km de Arica. En él se puede conocer de primera mano la oferta gastronómica del valle, y ofrece una visión del Pucará de San Lorenzo, lugar donde se construyeron habitaciones de caña rodeadas por un muro perimetral, lo que le da el carácter de aldea defensiva.

A 10 km de Arica, en dirección al norte, se encuentra la desembocadura del Valle de Lluta. Conocido por una excepcional flora y fauna, sitios arqueológicos y sorprendentes paisajes, el valle toma el nombre del río que lo cruza. Allí se encuentra el poblado de Poconchile, donde se ubica la iglesia de San Géronimo, construcción de adobe levantada en el siglo XVII y declarada Monumento Nacional. En el poblado, se pueden encontrar la gastronomía de la zona. Imperdibles son las preparaciones con el choclo o maíz lluteño, cuyos granos de gran tamaño y sabor dulce le hacen reconocible y le han valido una indicación geográfica.

 

El Valle de Lluta cuenta además con vestigios a lo largo de sus terrenos. Los geoglifos de La rana, el águila y los gigantes de Lluta, con un tamaño que alcanza los 50 mt de longitud, datan entre el 1100 y 1400 d. C, lo que los convierte en un interesante punto atractivo. En la entrada del valle pueden encontrarse las Colcas de Huaylacán, un recorrido de estructuras subterráneas utilizado por los incas para custodiar el maíz. En el km 17, los petroglifos de Rosario, un conjunto de grabados de figuras antropomórficas, puede observarse en las rocas.

La flora y fauna del valle es otro atractivo imperdible de la Región de Arica y Parinacota. La desembocadura del rio da lugar al humedal del rio Lluta, principal humedal costero del norte de Chile. Allí, unas 130 especies de aves migratorias descansan después de su travesía desde el hemisferio norte, representando un 40& de las especies migratorias que pasan por Chile. Su categoría de Santuario de la Naturaleza lo convierten en un lugar fascinante para amantes de la flora y la fauna. En el valle, en el km 65 se encuentra también la Quebrada de Cardones, el único lugar del país en el que se pueden encontrar cactus candelabros.

 

A una hora y media de Arica, en la Comuna de Camarones, se encuentra el valle de Codpa. En su camino se encuentra el pueblo de Codpa, lugar donde además de una exquisita degustación de los variados frutos del valle, se encuentra la Iglesia San Martín de Tour, la segunda más antigua del país, construida en 1668. En las cercanías, las localidades de Chitita y Guañacagua presentan sus templos de estilo andino-barroco, levantados con las técnicas del adobe y la paja. Las construcciones de sus habitantes son rodeadas por el entorno imponente del paisaje, en el que destacan puntos como la posa de la Sirena, en Chitita, donde los viajeros podrán disfrutar de sus refrescantes aguas.

 

El Valle de Codpa es reconocido, además por el delicioso vino pintatani. La tradición vitinícola de su gente ha permitido mantener técnicas ancestrales en su elaboración, ofreciendo un vino dulce y de sabor gustoso, que gozó de gran reputación entre los caminantes troperos que recorrían el sur andino. En mayo, la Fiesta de la Vendimia celebra este fruto del valle, acompañando además las producciones de mango, guayabas, maracuyá y palta, entre otros. La ocasión es ideal para descubrir otro tesoro oculto en el valle de Codpa: se trata de los petroglifos de Ofragía I y II, un conjunto de más de 400 grabados en piedra realizados entre el año 1000 y 1400 d.C.

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